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sábado, 16 de mayo de 2009

Vestuarios

No pretendo escribir un monográfico sobre los vestuarios. Incluso diría que es una de las cosas que menos me preocupan del nudismo en la actualidad, pero os voy a contar algunas situaciones que se dan en el complejo deportivo donde voy a entrenar habitualmente. Situaciones que dan qué pensar.

Por ejemplo, sólo entrar a las instalaciones te encuentras un cartel enorme (que de hecho está puesto desde sólo hace unos meses) donde se especifica que "en horario de cursillos infantiles es obligatorio usar los vestuarios individuales". ¿Cuál debe ser el motivo que me tenga que encerrar en un habitáculo enano a cambiarme de ropa? ¿Es por si soy un pederasta? ¿Es que les voy a causar algún trauma a los niños y niñas que haya en el vestuario si me ven desnudo de refilón y unos 3 segundos y medio? ¿O es por mi propia seguridad y sirve para que las madres que entren al vestuario de los niños a cambiarlos de ropa no se escandalicen si me ven desnudo? Incluso añadiría: ¿o es para que no me molesten los niños? En ese caso debería ser una sugerencia, no una obligación, ¿no? El tema es que la norma existe y ahí se va a quedar indefinidamente.

De hecho, en la misma instalación hay una norma (no sé si escrita o no escrita) donde se especifica que las niñas de hasta 5 años pueden ir al vestuario de hombres acompañadas de sus padres, y los niños de la misma edad pueden ir al vestuario de mujeres acompañados de sus madres. ¿Significa eso que a partir de los 6 años los niños/niñas son sexualmente activos y van a mirar a los adultos lascivamente? ¿Tan clara es la barrera?
En mi caso, un día me pasó por casualidad que di con la combinación padre - hija en el vestuario. Me estaba cambiando, y estando desnudo vi que el padre y la niña se acercaron al banco donde yo estaba. Era evidente que al padre no le importaba que la niña me viera desnudo, porque si no se hubiera ido a otra parte del vestuario. De hecho se iban a duchar juntos a continuación, o sea que la niña seguramente no se iba a sorprender de nada en especial. Sea como sea, por el poco pudor que todavía me queda, me di la vuelta y me cambié en milésimas de segundo. Todo este esfuerzo para que a continuación la niña, tan inocente y sin ningún tipo de prejuicio soltara: "Papá, ese hombre tiene también un pene como tú". Y el pobre padre, un poco abochornado respondiera: "Sí, claro, todos los hombres tienen pene, como este señor y como yo". Yo me fui lo más rápido que pude a la ducha, pero estaba claro que allí el único que tenía algún prejuicio respecto a la desnudez era yo (sí, por desgracia todavía me quedan), así que me dieron una gran lección un padre y su niña de 5 años.

Otro tema es el de las señoras de la limpieza. Yo suelo ir al complejo deportivo a última hora, y cuando acabo están prácticamente cerrando. Pues bien, la mujer de la limpieza, para no esperar hasta que se marche todo el mundo y empezar a limpiar los vestuarios, muchas veces está por allí enmedio haciendo su faena, rodeada de hombres desnudos yendo y viniendo. ¿Es una mirona? ¿Ha visto ya tantos culos y penes que ya ni se fija y le da exactamente igual? El caso es que nadie ni se ha escandalizado, ni se ha quejado de la situación, cosa que me sorprende y me fascina a la vez. Es más, mucha gente sale de la ducha y va al vestuario sin ni siquiera taparse, y ven a la mujer de la limpieza por allí y les da igual que los vea desnudos. ¿Nudismo tolerado? ¿Algo está cambiando?

Sin duda en los vestuarios se cuece algo, a pesar de que sigo pensando que va a ser uno de los sitios que más va a tardar en cambiar respecto al nudismo.
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1 comentario:

Xouba dijo...

En el complejo deportivo al que yo voy hay un cartel similar discriminando por sexos y por edades. Yo y unos cuantos nos lo pasamos por el forro, y hasta hoy nadie nos ha dado queja directa, aunque sí a los gerentes de las instalaciones al cual le expuse claramente que se estaba cometiendo un acto de discriminación y vulneración de varios principios a la libertad individual, honestidad, y presunciones de todo tipo. El fulano debió quedar tan apabullado por mi rápida exposición que terminó diciendo: Haz lo quieras a al que le moleste que se vaya a otro lado.

O le sobran los clientes, o me sobra la razón.